El comparador entiende las tres modalidades. Eliges la de tu oferta en Modalidad y la herramienta calcula el cuadro mes a mes con el tipo que corresponda a cada mes, recalculando la cuota cuando el tipo cambia, que es lo que hace el banco en la revisión.
Oferta a tipo fijo
El caso directo. Modalidad Fija, el tipo de tu oferta en TIN anual sin bonificar y los productos vinculados aparte, como bonificaciones. Si el tipo no cambia, la cuota tampoco: el cálculo es exacto dentro del modelo.
Oferta a tipo variable
Modalidad Variable. Tu oferta no te da un tipo para todo el préstamo, te da una regla: un índice de referencia más un diferencial pactado. El diferencial es tuyo y no cambia, así que va en su casilla. El índice no lo pone la herramienta: lo pones tú, arriba, en Escenarios del índice.
Escribes tres valores —uno bajo, uno intermedio y uno alto— y eliges cuál se usa para comparar. Los tres se aplican por igual a todas las ofertas, y cada oferta variable o mixta te muestra su coste global con los tres supuestos. Esa horquilla no pretende anticipar qué pasará: muestra cuánto margen tienes y cuánto tendría que subir el índice para que esta oferta deje de convenirte.
Un apunte sobre el modelo: dentro de un escenario el índice se mantiene constante toda la vida del préstamo. No es una predicción de estabilidad, es la única forma de que el supuesto sea legible: un solo número que tú controlas, con su consecuencia calculada. Por eso tampoco se pide la periodicidad de revisión — con un índice constante no habría nada que revisar.
Oferta mixta
Modalidad Mixta: un tramo inicial a tipo fijo y el resto a índice más diferencial. Indicas cuántos años dura el tramo fijo, el tipo de ese tramo y el diferencial que se aplica después.
La herramienta encadena los dos tramos de verdad. Al terminar el tramo fijo recalcula la cuota sobre el capital que quede y los meses que falten, con el tipo nuevo. En el cuadro mes a mes se ve el escalón exacto: el mes en que la cuota cambia y cuánto cambia.
El indicador TIN aplicado muestra los dos tipos separados por una flecha cuando difieren, precisamente para que no se lea como si hubiera uno solo.
La regla que hace válida la comparación
Comparar a igualdad de supuestos. Todas las columnas deben compartir importe, plazo y escenario del índice; lo único que debe variar es lo que de verdad distingue a las ofertas: el tipo o el diferencial de cada banco, los gastos y los productos vinculados. Por eso los escenarios son globales y no se ponen oferta por oferta: meterle a una variable un supuesto benévolo y a otra uno severo produce el resultado que quieras, no el que hay.
Cuando hay alguna oferta variable o mixta, el veredicto te recuerda con qué supuesto está hablando. Cambia de escenario y mira si el orden se mantiene: si una oferta gana en los tres, la decisión es clara; si gana en uno y pierde en otro, sabes que estás apostando y sobre qué.
Lo que la herramienta sigue sin hacer
- No conoce el valor de ningún índice, ni actual ni pasado, ni tiene ninguna previsión. Los supuestos son tuyos.
- No hace variar el índice dentro de un mismo escenario: no simula subidas y bajadas a lo largo del préstamo.
- No aplica límites al tipo si tu contrato los tuviera.
- No sabe qué índice concreto usa tu oferta ni cada cuánto lo revisa tu banco.
Todo eso está en tu contrato y en tu FEIN, incluida la TAE que el banco ha calculado con sus propios supuestos. Léelos: la herramienta te ayuda a ordenar las cifras, no a sustituir el documento.
Montar tus escenarios en el comparador
Aviso: esta página documenta cómo funciona una herramienta de cálculo y tiene carácter informativo. No es asesoramiento financiero, fiscal ni jurídico, ni una oferta de préstamo, ni una recomendación de ninguna entidad. Los ejemplos numéricos son hipotéticos: no son ofertas ni precios de mercado. Las cifras que manda son las de tu FEIN y tu contrato; si tienes dudas, consulta a un profesional independiente.
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