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Bonificaciones: cómo saber si te compensan

Documentación del comparador · Última actualización:

Un banco te baja el tipo si contratas su nómina, su seguro de hogar, su seguro de vida o su plan de pensiones. La oferta no siempre deja claro si esa rebaja vale lo que cuesta. La tarjeta «Bonificaciones (productos vinculados)» del comparador la analiza producto a producto. Esta página documenta exactamente cómo lo calcula, para que puedas comprobar el número a mano si quieres.

Qué le pides a cada fila

Cada bonificación es una fila con siete datos:

Regla 1: el descuento se resta del TIN

El tipo que realmente se usa para calcular la cuota es el tipo sin bonificar menos la suma de los puntos de todas las bonificaciones marcadas:

TIN aplicado = TIN sin bonificar − Σ pp de las bonificaciones contratadas (nunca baja de 0)

Verás el resultado en la propia tarjeta («TIN sin bonificar → TIN aplicado») y en la fila «TIN aplicado» de los resultados. Desmarcar una casilla sube el tipo al instante: es la forma más rápida de ver cuánto pesa cada producto.

Regla 2: en la cuota entra lo que pagas al banco

El coste con el banco se suma al pago recurrente y al coste global, pero no forma parte de la cuota hipotecaria. Solo entra en la TAE cuando marcas la casilla correspondiente. El coste por tu cuenta no cambia la cuota, la TAE ni el coste global.

El coste por tu cuenta sirve para una sola cosa, y es la más importante de la página: el veredicto.

Regla 3: lo que la vinculación te cuesta de verdad es el sobrecoste

Si el seguro de hogar lo ibas a pagar de todas formas, la vinculación no te cuesta 380 € al año: te cuesta la diferencia entre el precio del banco y el que habrías pagado fuera. Esa diferencia es lo que aquí llamamos sobrecoste:

sobrecoste = (coste con el banco anualizado − coste por tu cuenta anualizado) × años un coste mensual se anualiza multiplicando por 12

De ahí salen los dos casos extremos que verás una y otra vez:

Poner 0 en «coste por tu cuenta» cuando en realidad ibas a contratar ese seguro es el error que más distorsiona el veredicto. Pide precio fuera y escribe la cifra real.

Regla 4: el ahorro se mide quitando solo esa bonificación

El ahorro de una bonificación es marginal: se compara la situación actual con la de renunciar solo a ella, manteniendo el resto contratadas y las mismas amortizaciones. Se mide en intereses hasta que se extingue cada simulación, no en la cuota. El sobrecoste del producto se cobra con su frecuencia durante el plazo efectivo del escenario actual:

ahorro = intereses(TIN aplicado + pp) − intereses(TIN aplicado) el tipo de comparación nunca sube por encima del TIN sin bonificar intereses(t) = suma de los intereses del cuadro mensual hasta extinguir el saldo

Y el veredicto es la resta:

neto = ahorro − sobrecoste |neto| < 1 € → se queda en tablas neto ≥ 1 € → ✓ compensa neto ≤ −1 € → ✕ no compensa

Debajo de la lista, la tarjeta calcula el saldo del paquete completo: compara los intereses con todas las bonificaciones frente a los intereses sin ninguna y resta el sobrecoste total. No suma los ahorros marginales, porque el efecto de varias rebajas no es lineal. Ese saldo también aparece en los resultados como «Vinculaciones: saldo neto» y en la tabla comparativa.

Un ejemplo completo

Ejemplo hipotético, construido para explicar el método. Los importes y tipos no son ofertas ni precios de mercado; ponlos tú con los de tu oferta.

Préstamo de 150.000 € a 25 años, con un TIN sin bonificar del 3,00 %. El banco ofrece tres bonificaciones:

ProductoBajaCon el bancoPor tu cuenta
Nómina domiciliada−0,30 pp0 €/año0 €/año
Seguro de hogar−0,10 pp380 €/año180 €/año
Seguro de vida−0,30 pp450 €/año0 €/año (no lo contratarías)

Con las tres contratadas, el tipo baja 0,70 puntos: TIN aplicado 2,30 %, cuota de 657,92 € y TAE 3,26 %. Y este es el veredicto producto a producto:

ProductoAhorra en interesesSobrecoste en 25 añosNetoVeredicto
Nómina domiciliada6.776 €0 €+6.776 €✓ Compensa
Seguro de hogar2.244 €5.000 €−2.756 €✕ No compensa
Seguro de vida6.776 €11.250 €−4.474 €✕ No compensa
Saldo neto del paquete16.020 €16.250 €−230 €El paquete completo sale en contra

Los números salen así:

Fíjate en el orden de magnitud: la nómina y el seguro de vida ahorran exactamente lo mismo porque bajan los mismos puntos. Lo que decide el veredicto no es la rebaja, es el precio.

Por qué los ahorros no suman. Cada fila calcula el efecto marginal de quitar una sola bonificación. Para el saldo conjunto, el comparador hace otro cálculo: intereses sin ninguna bonificación menos intereses con todas (16.020 €), y resta el sobrecoste total de 16.250 €. El resultado del paquete es aproximadamente −230 €.

El remate: 2,30 % de TIN con una TAE del 3,26 %

En el ejemplo, el titular de la oferta sería «2,30 %». La TAE de esa misma oferta es 3,26 %: casi un punto por encima. La diferencia son los 830 € al año de seguros que hay que pagar para que ese 2,30 % exista.

Por eso la cuota por sí sola no basta. Solo refleja el TIN aplicado y puede bajar al marcar bonificaciones aunque alguna cueste más de lo que ahorra. El coste global incorpora los importes introducidos para esos productos y la TAE distribuye los pagos computables a lo largo del préstamo; ambos resultados siguen dependiendo de que los datos y supuestos introducidos sean completos.

Uso práctico: marca y desmarca cada casilla y observa dos cifras a la vez, la cuota y el coste global. Cuando la cuota baja pero el coste global sube, acabas de encontrar una bonificación que no te conviene, por muy bien que suene el tipo resultante.

Qué hacer con un producto que no compensa

El comparador te dice si sale a cuenta, no qué puedes hacer con la oferta. Lo que se puede negociar, lo que el banco puede exigirte y con quién puedes contratar cada póliza depende de tu contrato y de tu FEIN: léelos y pregunta al banco. Lo que esta herramienta te da es la cifra con la que ir a esa conversación.

Probar con tus bonificaciones

Aviso: esta página documenta cómo funciona una herramienta de cálculo y tiene carácter informativo. No es asesoramiento financiero, fiscal ni jurídico, ni una oferta de préstamo, ni una recomendación de ninguna entidad. Los ejemplos numéricos son hipotéticos: no son ofertas ni precios de mercado. Las cifras que manda son las de tu FEIN y tu contrato; si tienes dudas, consulta a un profesional independiente.

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